Estamos, sin duda, en el momento más crítico de la pandemia de covid-19, con los números más altos en contagios diarios en Colombia (27 mil), el promedio móvil más elevado en fallecimientos por esta causa (511) y en la mayor ocupación de unidades de cuidado intensivo (97% en Manizales), pero también tenemos graves problemas económicos como efecto de la pandemia, a lo que se han sumado los bloqueos de las carreteras y sus perversas consecuencias para la economía.
Estamos en una etapa crítica en la que no tenemos mucho margen de maniobra, y en la que el comportamiento individual resulta vital para poder lograr una reactivación económica que nos lleve, de verdad, a recuperarnos y a superar la emergencia sanitaria. En esto se requiere avanzar con gran cuidado y tomar consciencia acerca de que es el peor momento para las aglomeraciones.
Un punto complejo es que el desempleo en Manizales está en el 17,3% para el trimestre febrero-abril, lo que corresponde a 0,7 puntos porcentuales por encima de lo ocurrido en el mismo periodo del año pasado, cuando se ubicó en 16,6%. Eso es grave si tenemos en cuenta que a mediados de marzo del 2020 comenzó la cuarentena estricta en Colombia, y que en ese momento se perdió la mayor cantidad de empleos. Si bien se ha logrado una recuperación con respecto a lo que pasó a mediados del año pasado todavía es insuficiente, y todavía no se conoce el impacto negativo que tendrá mayo, mes en el que se siguieron perdiendo puestos de trabajo por cuenta del paro.
Frente a este panorama no queda más que tratar de avanzar en la economía lo más rápido posible, pese a todos los obstáculos, porque solo en la medida en que haya empleo y los ingresos se recuperen en los hogares será posible vencer el crecimiento de la pobreza monetaria, que se incrementó al 42,5% el año pasado, frente al 35,7% del 2019, y reencontrarse con la senda del crecimiento, tras la caída al cierre del 2020 en -6,8%. Si la economía no se recupera, la salud tampoco lo hará.
La medida de que solo las ciudades que estén por encima del 85% en ocupación de unidades de cuidado intensivo podrán tener alguna restricción en sus actividades corresponde a un riesgo enorme, pero es la única manera de superar este momento difícil en el que también deben ser atendidas deudas históricas de índole social. La posibilidad de llegar al llamado triaje ético, para seleccionar a quienes podrán optar por ingresar a cuidado intensivo es real, y hay que hacer todo lo posible por evitarlo en medio del regreso a las actividades normales.
Eso nos obliga a ser todo el tiempo mucho más responsables con el autocuidado y la bioseguridad. Es el momento más importante de este desafío, porque también se está acelerando el paso en la vacunación, lo que va a permitir más adelante que la presión al sistema de salud descienda. Sin embargo, poco ganamos si se mantienen las aglomeraciones en las calles. Se deben hacer todos los esfuerzos para que empiecen a darse soluciones al paro nacional y lograr que todos nos enfoquemos en sacar el país adelante. De otra manera será muy difícil.
