Bien por los bomberos!
Escribí en días pasados que mientras los bomberos no tuvieran que enfrentar ningún incendio ni cualquier tipo de calamidad, qué buena idea sería que el alcalde enviara sus máquinas y unidades a lavar y a embellecer la ciudad, particularmente sus parques, calles y avenidas.
Lo anoté porque casi el 90 por ciento de estos lugares huelen a berrinche y “a de todo” porque son utilizados como letrinas por la gente inculta de Manizales. Claro que como hay tanto habitante de calle estas personas qué más van a hacer, si aquí no tenemos sanitarios públicos como existen en otros lugares del país.
Entonces, frente a ésta situación y entre tanto se buscan mejores soluciones, agua, detergente y mangueras para asear un poco y evitar que las personas vuelvan al tapabocas para matizar un poco tan fastidiosos olores que se están sintiendo en estos lugares.
Bernardo Molina Marulanda.
Semblanza de los grafitis
Tirón de orejas para quienes siendo grafiteros expresan con lenguaje procaz y soez sus absurdos y aviesos sentimientos de rechazo y odio y no encuentran otras maneras para decirle a la sociedad que no todo funciona bien y que quienes ejercen el poder están equivocados y podrían hacerlo mejor. Este tipo de grafiteros encuentran en las paredes de casas y edificios recién pintados su lienzo favorito. ¿ Será que estos “artistas” también llenan de grotescos “grafitis” las paredes y muros de sus casas?
Tirón de orejas para quienes no siendo grafiteros utilizan esta fachada para dar rienda suelta a sus instintos de agresividad y violencia con “mamarrachos”, figuras y frases que reflejan su interior bastante descompuesto y desordenado invocando.
“La pared y la muralla son el papel del canalla”. Así se expresaban los maestros de hace muchos años cuando algún joven rayaba con un simple lápiz una pared, la tapa de un pupitre o una puerta. ¿Qué dirían esos mismos maestros si les hubiera tocado los grafiteros de hoy? No respetan espacios, incluyendo los sagrados; los edificios oficiales, las residencias no son espacios para escribir mensajes agresivos y violentos.
A propósito, el hermoso y admirado Palacio Arzobispal, símbolo de la religiosidad, no ha escapado de la altruista generosidad de las artísticas manos de estos grafiteros que pintan en la oscuridad de la noche completamente gratis. Ya es tiempo de que este monumento tan importante reciba una caricia de pintura para asearle su rostro como símbolo de grandeza, belleza artística y espiritual.
No tiene explicación que unos dañen, para que otros arreglen y lo que unos ensucian, otros lo tengan que asear.
Señores grafiteros y no grafiteros, la ciudad somos todos. Para qué afearla, para qué maltratarla si merece nuestro afecto y cuidado. Hagamos de ella un edén, un paraíso, se lo merece y lo merecemos.
Y, ¿dónde queda el rol de la educación? Los niños y los jóvenes aprenden lo que se les enseña. Motivar para aprender y sembrar para cosechar. Buen tema este para discutirlo en clase.
Elceario de J. Arias Aristizábal